martes, 23 de abril de 2013

El debate Ortodoxia - Heterodoxia

Antes de empezar con el debate entendamos las partes que se enfrentan.

Por un lado tenemos la escuela clásica de la economía, también llamada Ortodoxia. El análisis clásico parte de un mundo inmerso en la revolución industrial donde la conceptualización y la matematización de la realidad era una tendencia creciente en el mundo científico. La economía no fue la excepción.

En un intento de poder comprender, prever y explicar los sucesos del hombre en cuanto ser económico, los clásicos (Smith, Ricardo, Hume, etc.) desarrollaron una cantidad de leyes que tendían a crear una serie de patrones comunes a todas las sociedades en el mundo y así ordenar sus políticas macroeconómicas hacia la prosperidad. Sus teorías se basaban siempre en supuestos irreales y la no intervención del estado para evitar la generación de distorsiones.

Años más tarde, un grupo de economistas llamados neoclásicos (Marshall, Heckscher, Ohlin, Friedman), tomaron por las riendas a los postulados de sus antecesores y los envolvieron en un nivel de complejidad mayor, aunque igualmente limitado y falso. El economista neoclásico, colaborador ideológico del neoliberalismo, fue una de las armas más poderosas del capitalista para mantener su nivel de acumulación en niveles extraordinarios y acrecentar la polarización social.

El heterodoxo, por otra parte, es un economista reaccionario que se gestó a partir de la observación de la realidad. Las sucesivas crisis económicas que se dieron a lo largo de la corta historia del capitalismo fueron cuestionadas desde un punto de vista crítico, sosteniendo que las mismas pudieron ser evitadas.

De esta manera, Keynes desarrolla su teoría general exponiendo medidas intervencionistas que pudieran mitigar el efecto negativo de las crisis. Estas medidas se basaban en formulaciones sacrílegas para la ortodoxia, que entendía que la mano del estado solo podía generar incertidumbre y caídas en el desempeño de una economía.

La intervención del estado en la economía no se inventó en 1929 (crisis en EEUU), los mercantilistas de antes del siglo XVII ya velaban por la planificación de los patrones de producción y comercio, aunque de una manera mucho más limitada.

En última instancia el debate gira alrededor del rol del estado en la economía, y yo creo que es hora de superarlo.

Lamentablemente Latinoamérica ha sido víctima de este debate y lo sigue siendo. El vaivén de las políticas económicas implementadas durante la existencia de las naciones que están al sur del Río Grande, desde su independencia hasta hoy, demuestra que hemos sido laboratorios de experimentos de las políticas neoliberales y presas de nuestra propia insolencia al querer revelarnos contra ella.

A mi entender, el debate tiene una sola respuesta: el análisis ortodoxo es obsoleto para el mundo de hoy en día. Hemos sido cómplices del enriquecimiento de unos pocos en función del resto para mantener un supuesto “punto de equilibrio” que nunca existió, y aun cuando falló nos dedicamos a buscarle la explicación en los mismos libros.

La intervención del estado en la economía potenciando el consumo, administrando el tipo de cambio y aumentando el producto interno en función de su distribución equitativa es la forma correcta de hacer economía, siempre y cuando esta administración no se preste a la corrupción y a generar ineficiencias en el aparato administrativo y productivo, muy común en mercados administrados.



Pero entonces, ¿Hay que desechar el análisis clásico?

De ninguna manera. El debate económico no es una guerra política, es un instrumento para ordenar la sociedad hacia un mayor bienestar terrenal con el fin de facilitar a cada individuo a encontrar su felicidad.
El análisis clásico proporciona grandes análisis donde es muy gráfico el desarrollo de como la modificación de una variable, dados cierto supuestos, modifican otra y viceversa. Las “distorsiones” que denuncian los clásicos como pecado, en algunos casos efectivamente aparecen, y si bien pueden causar problemas en una economía, esto no siempre aleja la inversión y detiene los procesos de acumulación de capital.

El análisis clásico debe ser tomado como lo que es: una teorización matemáticamente exacta de variables que ayudan a comprender fenómenos económicos, pero que no deben ser aplicados en la realidad.

La economía no es “la administración de recursos escasos”, es la “la administración de los recursos para bien de todos”.

Saludos!

domingo, 6 de enero de 2013

El Monopolio del Ahorro Saqueado



Se acercan los periodos de protesta sindical y aumentos de salario que adornan las calles céntricas de Buenos Aires. Los que trabajamos en la zona entre Callao/Entre Ríos – AV. Independencia – Alem/Paseo Colón – Santa Fe ya estamos casi habituados a pasar entre los manifestantes sin que se nos mueva un pelo porque ya tenemos curados los oídos de los bombos furiosos de los miles de manifestantes que diariamente recorren el microcentro.

Si bien es indignante que la protesta sea tan cotidiana, es muy pintoresco el espectáculo que se despliega en una zona de manifestación, y cruzando una de ellas uno puede detenerse a observar todo tipo de personajes, banderas y papelitos que nos acercan al propósito de tanto espamento. Como mencione recién, estamos en la época en que los sindicatos preparan a sus mejores hombres y le pasan el trapo al bombo del año pasado para empezar a desplegarse por la ciudad porteña y pedir por los aumentos salariales, los cuales en mi opinión se tendría que dar de movida sin que se llegue a la necesidad de pedir nada.

En este contexto llegó a mi mente el viejo razonamiento de que el trabajador asalariado, por más paritarias que haya, siempre pierde frente al capitalista. Simplemente con decir que los precios crecen de forma lineal y que los salarios crecen de forma escalonada alcanza para darse cuenta que el único que no conserva el mismo nivel de vida durante el año es aquel que aumenta su precio una vez al año.

El asalariado va perdiendo poder de compra a medida que los precios aumentan, pero lo recupera de repente cuando crece su salario. Sin embargo con los bienes durables que requieren un determinado nivel de ahorro no ocurre lo mismo, sencillamente porque suelen tener precios que superan el nivel de salario promedio.






Mi ejemplo más significativo es el de los automóviles. Si bien el salario crece todo de una sola vez, por ejemplo, en Marzo, una persona sigue sin poder acceder a la compra de un automóvil por más que su salario haya crecido puesto que su ahorro se descompensa en relación a los precios. O sea que si un individuo comenzó a ahorrar en marzo del 2010, en el mismo mes del año 2013 su ahorro se ve descompensado por los 3 años de inflación que tuvo su ahorro respecto del precio del automóvil.

Lo que estoy diciendo no algo nuevo pero es una mirada más del mismo problema. La conclusión es que los bienes que tienen un precio por encima del salario promedio o que necesitan un determinado nivel de ahorro (en general bienes de consumo durables) tienen una inflación mucho mayor que la de los bienes de consumo como los alimentos o artículos para el hogar puesto que el ahorro se ve deteriorado en función del precio del bien al cual van a ser destinados, y el motivo es que si bien aumenta el salario con las paritarias, el nivel de ahorro de los individuos sigue quedando retrasado respecto de los nuevos niveles de precios.



¿Quienes ganan?

Hay alguien que percibe todo ese valor del ahorro que se deja de lado en función de estos bienes y no es más ni menos que aquel que percibe los ahorros de la población y los utiliza para generar utilidades: los bancos. A través de los créditos y de las exorbitantes tasas de interés que piden por los créditos personales, los bancos obtienen una rentabilidad extraordinaria a partir de la imposibilidad de ahorro en moneda local de la población. En última instancia, cobran todo el valor que pierden el resto de los ahorros de la economía más la tasa de interés. No es que el banco se beneficie en términos de utilidad por crédito (la inflación también impacta sobre las ganancias de la rentabilidad financiera) sino que vuelve a la población más propensa a adquirir créditos por la pérdida de valor real del ahorro. No se sorprendan entonces cuando escuchen el dato de que las ganancias de los bancos en Argentina han aumentado un 41% en el último año.



Un saludo y que muy feliz año. Ojala que tengamos un 2013 lleno de artículos y comentarios!


Alejandro Tomás Scasserra

jueves, 20 de diciembre de 2012

El Mercantilismo, el Comercio Internacional y Jack Sparrow.


Hoy envío este articulo desde mi lugar de vacaciones en la ciudad de San Carlos de Bariloche en donde el tiempo está bastante feo y me da lugar para hacerles llegar un nuevo artículo y que sigamos charlando sobre estos temas.

En esta oportunidad les voy a acercar un tema que mucho tiene que ver con historia, en la cual no soy experto por eso pido disculpas si cometo algún error de imprecisión.
En el artículo anterior hablamos un poco sobre los  lineamientos generales de las ideas de Marx, hoy vamos a hablar de ideas que se gestaron antes que él  y que sus compañeros clásicos, las cuales fueron definidas como “las primeras teorías del comercio internacional”.

Si bien el comercio es una de las practicas humanas más antiguas, se dice que las ideas Mercantilistas son las primeras teorías del comercio porque se desarrollaron luego de la edad media en un mundo cambiante con viejas monarquías que volvían a consolidarse y con un escenario mundial en el que ahora formaba parte también el continente americano y el extremo oriente. Además, estas ideas dieron origen a todo el resto de teorías y prácticas que se dieron posteriormente.

Ustedes saben que el Oro y la Plata siempre han sido considerados metales valiosos para el ser humano. Son brillantes, atractivos, duraderos y escasos. Estas características han hecho que muchas veces estos metales se tomen como medio de intercambio y como forma de acumulación de riqueza.

Hacia el siglo XVI Colón ya había pisado América y el proceso de colonización había comenzado. Las poderosas naciones europeas con monarquías que habían restaurado su poder político se lanzaron a la caza del nuevo  mundo encontrando en él una tremenda reserva de metales preciosos, recursos naturales y esclavos. En este contexto, esas naciones se vieron obligadas a hacerse dueñas o, al menos, tener la capacidad de competir en el mar para estar adentro del salón mientras se contaba la torta. Los reyes de Europa comenzaron a invertir el oro colonial transformándolo en barcos de guerra y ejércitos para poder hacerles frente a sus competidores europeos.




A medida que pasaba el tiempo y el  tráfico de oro de las colonias hacia Europa se intensificaba, iba creciendo también la idea de que el factor que determinaba la riqueza de una nación era su capacidad de acumulación de metales preciosos (llamados “especie”). Por lo que se barajaron una serie de teorías en base a esta idea las cuales eran:

- Como la cantidad de metal es limitada, una nación poderosa debía mantener un nivel de balanza comercial siempre positiva respecto de los demás países puesto que así lograría una mayor acumulación. Las ideas mercantilistas se basaban en un supuesto de juego de suma cero, o sea que lo que ganaba uno lo perdía el otro.
- Como la tesis mercantilista actúa bajo el supuesto implícito de que la economía se encuentra siempre bajo el nivel de pleno empleo, cualquier aumento de la cantidad de circulante (especie), aumentaba la cantidad de producción y empleo.
- El estado debía tener total regulación sobre la economía, para tener la posibilidad de implementar medidas restrictivas al comercio cuando se detectara un desequilibrio en la balanza o aplicar la pena de muerte cuando se intentara contrabandear especie.
- De haber importación de bienes, estos debían ser primarios para permitir la elaboración de manufacturas exportables.
- Al considerarse al trabajo como el principal factor de producción dela economía, el salario debía mantenerse a niveles bajos con el fin de reducir el costo de producción y lograr una mayor competitividad internacional.
- El poder de una nación se basaba en la cantidad de especie que poseía y el tamaño de su ejército y flota.

Personajes como Jack Sparrow y los “Piratas del Caribe” son contemporáneos a esta época, en la cual el tráfico de especie permitió a estos piratas lanzarse a la mar y hacerse con los tesoros coloniales. De hecho en la película se observa muy bien el poderío de la flota de colonización inglesa y los ejércitos que mantenía en esos territorios. Curiosamente, muchos piratas y corsarios eran subsidiados por la corona inglesa para robar barcos de tráfico español, tal cual ocurre con Barbosa en la 4ta secuela, obviamente con menos fantasía y misticismo.

Años más tarde y en contraposición a las ideas mercantilistas, los primeros autores clásicos como David Hume y Adam Smith minaron los cimientos teóricos mercantilistas con la idea de que todas las naciones se benefician del comercio si el estado deja de regular el mismo, incorporando la idea del pleno empleo y la capacidad productiva como fuente de riqueza para una nación Estas nuevas ideas desarrollaron las teorías que más influyeron en el siglo XVIII y principios del XIX, pero eso es otro capítulo de esta historia.


Saludos!


Alejandro Tomás Scasserra

sábado, 1 de diciembre de 2012

Los Engranajes de la Maquinaria

"...all in all you're just another brick in the wall..." - Pink Floyd
 
 
Pepe va a buscar trabajo. El necesita ganar 100 Econometrónes cada mes porque debe mantener a una familia y después de unos días de andar deambulando por la ciudad tiene la suerte de tomarse con una empresa que fabrica Piringunchos la cual está dispuesta a pagarle lo que el buscaba. 100 Econometrónes le alcanzan para pagar el alquiler, la comida, la luz, el gas y el agua y no sobra ni 1 solo centavo.
 
Contento por la situación en la que está, Pepe empieza a trabajar con ganas, dispuesto a dar todo para estar bien en su trabajo. Pero al cabo de una semana ve que el trabajo es muy duro, y que él solo todos los días hace el trabajo de 2 personas, cargando, ensamblando y moldeando gran cantidad de Piringunchos.
 
Agotado luego de varios meses comienza a escuchar cosas adentro de la empresa, por ejemplo, el precio al que se venden los Piringunchos o lo rico que es el patrón. Una simple cuenta de su alma curiosa lo lleva a ver la realidad: la fábrica crea 1500 Piringunchos por día que se venden a 10 Econometrónes cada uno y el costo de producción es de 5 Econometrónes cada uno + 1 Econometrón de impuestos, por lo que el patrón está ganando 6000 Econometrónes limpios al día, o sea, 120.000 Econometrónes al mes.
 
El empleador además paga a sus 200 empleados de la fábrica 100 Econometrónes a cada uno, o sea, 20.000 Econometrónes en total. Por lo tanto pepe llegó rápidamente a la conclusión que mientras él trabajaba incansablemente su patrón se enriquecía 1000 veces más que él todos los meses a costa de su espalda y su salud, y ademas era esclavo de esa realidad por necesitar las migajas de la producción para alimentar a su familia.
 
 
Esta historia de trabajo, esperanza, cálculos y realidades es nada más ni nada menos que Plusvalia Marxista. Como para Marx el valor de los bienes se determina por la cantidad de trabajo socialmente necesario, o sea, la cantidad de horas promedio que se necesitan para la creación de un bien, cada 1000 horas que trabaja pepe, su patrón le pagará solo 1.
 
 
Marx define la Plusvalia como “todo el valor que el trabajador entrega a las manos del capitalista sin recibir nada a cambio por ello”.
 

 
Carl Marx
 
Genio (si los hay), filósofo, sociólogo, economista y militante. Fue el mayor descriptor del sistema capitalista poniendo en evidencia las bases de su funcionamiento y conceptualizando las diferentes partes del mismo. Habiendo vivido casi todo el siglo 19, vio como un sistema capitalista en plena adolescencia creaba relaciones de producción en las cuales el “burgués” se enriquecía mientras que el “proletario” vivía miserablemente a nivel de subsistencia. Habiendo comenzado la revolución industrial, masas de población migraban a las grandes urbes buscando trabajo y esto dio pie a esas relaciones que establecía Charly.
 
 
Estableció, además, la forma de acumulación de lo que él llama capital (todo valor con capacidad de valorizarse), y manifiesta abiertamente las injusticias se producen por el poder del mismo. Él describe que bajo el esquema de trabajo que vive Pepe, el capitalista se apropia de casi todo el valor generado por Pepe y lo reinvierte generando mayor capacidad productiva que le permite, a su vez, generar mayor cantidad de capital. Esta dinámica Marx la llamo Acumulación Capitalista, y es el principio básico por el cual se establecen las relaciones de trabajo y producción dentro del sistema.
 
Pero como dijimos antes, Marx no era solamente un economista, sino mucho más. Él sabía muy bien que un trabajador renunciando a la explotación no puede deterner la acumulación porque detras de él hay otro trabajador sin empleo dispuesto a ser explotado debido a la necesidad que la sociedad tiene de obtener el medio de intercambio necesario para su subsistencia. Por lo tanto solamente el proletariado unido podía cambiar las relaciones de producción y empleo. Dentro de su lógica dialéctica, Marx determina dos clases sociales bien marcadas las cuales ya mencionamos: el proletariado y la burguesía. Él sostenía que a lo largo de la historia se dieron numerosas revoluciones en las cuales la clase dominada derroca a la clase dominante para convertirse la primera en la nueva clase dominante, dándose este proceso una y otra vez. Sin embargo el observa que el proletariado bajo este esquema económico/social, está lo suficientemente madura como para poder realizar la Revolución Socialista, en la cual no se generaría una nueva relación de dominante-dominado, si no que todos vivirían pajo la misma riqueza material.


 
La historia muestra lo contrario
 
Con el transcurso de los años no hay sociedad que aguante una acumulación semejante. El sindicalismo, los movimientos obreros y las crisis económicas parecían darle el visto bueno a la utopía marxista, sin embargo el sistema capitalista que antes adolecía fue madurando y creo una clase social con la cual Marx no contaba: la clase media.
 
El capitalismo creo una clase con capacidad de consumo y una cierta versatilidad económica a través de buenos salarios, planes sociales y regulaciones gubernamentales que permitió una mayor acumulación capitalista y un crecimiento de la riqueza del asalariado promedio que se despegaba del nivel de subsistencia.
 
La crisis de 1929 y la gran depresión que comento en 1930 se produjeron porque los grandes capitalistas producían gran cantidad de bienes con el fin de lograr una mayor acumulación pero se encontraron con que no podían vender esa producción porque la mayoría de los salarios en la economía estaban apenas por encima del nivel de subsistencia. Caos, desempleo, cierre de fábricas y como siempre la clase baja pagando los platos rotos.

 
A partir de ese momento y habiendo pasado por la mayor crisis que vivió el capitalismo en sus cortos 300/400 años, se gestó la clase media que permitió un mayor intercambio de mercancías y un aumento de la acumulación capitalista burguesa.


 
Todo sigue igual
 
Con clases media o sin ella, con regulaciones gubernamentales o sin ellas, con mayor tecnología o sin ella... todo sigue igual.
 
La acumulación de unos pocos sobre la masa trabajadora sigue con su maquinaria predatoria chupándole la sangre a los que generan valor. El salario es la sangre de la economía y el capitalista es el vampiro que intenta quedarse con la mayor parte posible. Muchos están cómodos así y hasta justificarían esta dinámica principalmente con el argumento del “riesgo y la inversión del emprendedor”, sin embargo la injusticia sigue sobre aquellos que diariamente ponen sus manos y su mente al servicio del capital.
 
No hay salario ni relación de producción que justifique que un ser humano se enriquezca en detrimento de otro ser humano, y menos cuando el más carenciado se ve obligado a entrar en esta dinámica para poder subsistir y consumir mayor cantidad de bienes.
 
La palabra “mercado” es una mentira que nos han vendido los teóricos del capitalismo como una manera de justificar que la “ley” de la oferta y la demanda determinan si una persona o un grupo de ellas son más pobres o más ricas. Fenómenos como la inflación, la puja distributiva, la búsqueda de economías de escala, el perfeccionamiento técnico en detrimento del empleo, la pérdida de poder del estado en manos del capital, la sobrexigencia del trabajador como individuo y como sociedad o la destrucción del medio ambiente son solo formas de acrecentar la riqueza de aquellos que tienen la potencialidad de hacerlo, avivando nuevamente el fuego de la injusticia, el egoísmo, la avaricia, la pobreza y la polarización de la humanidad en tanto sociedad.
 
 
Y lamentablemente, debido a la pobre educación que recibió por parte de esta maquinaria acumulativa, si Pepe pudiera leer esto probablemente no lo entendería.


 
Saludos!

 
 
Alejandro Tomás Scasserra
 
 
PD: Un poco de humor para el terminar: