lunes, 19 de diciembre de 2011

Thomas Malthus y la profecia que se está cumpliendo.

“Se ve, pues, que en nuestras suposiciones no hemos asignado limite alguno a los productos de la tierra. Los hemos concebido como susceptibles de un aumento indefinido, como queriendo sobrepasar todo límite por muy grande que fuese el que se le designase.” - Thomas Malthus, Ensayo Sobre el Principio de la Población – 1798

Hace algunos días el mundo supero la población de 7.000 millones de personas. Obviamente, esto es una cifra record, como lo es cada día mientras la población aumenta a tasas cada ves mas altas. En primera instancia observándolo desde un punto de vista técnico de la economía podríamos decir que esto es algo muy bueno, dado que el limite al crecimiento de los países está dado por su nivel de población. Sin embargo desde un punto de vista de observación objetiva de la realidad existe otra perspectiva: el planeta nos esta pidiendo una tregua.


Thomas Malthus

Malthus fue uno de los primeros economistas y está considerado dentro de la economía clásica. Como la mayoría en su época, este personaje era de origen británico junto con otros que lo acompañaban en su tarea de describir la economía y el sistema capitalista como Smith o Ricardo. Sin embargo, mientras estos buscaban una manera de darle un optimo de eficiencia a la economía en un contexto de libre comercio y velaban por la no intervención del estado, Malthus se focalizó en un tema innovador para su época: el crecimiento de la población.

Su libro “Ensayo sobre el Principio de la Población” destaca el crecimiento del factor demográfico diciendo que los alimentos, que son el sustento de esa población, no crecen a la misma velocidad. Por lo tanto, los medios de subsistencia limitan el crecimiento de la cantidad de individuos y que, en caso de que este crecimiento no se detenga se produciría lo que se conoce como la “Catástrofe Malthusiana”. Esta catástrofe augura que la falta de alimentos a nivel mundial produciría guerras, masacres, muerte, epidemias y hambrunas que culminarían en la reducción de la población para que la existencia de la raza humana pueda perpetuarse.

Sus proposiciones no son nada alentadoras: toma como un hecho de que los seres humanos se seguirán reproduciendo y que ese crecimiento solo puede ser regulado por catástrofes dado que la tierra es un factor escaso (tal como describía Ricardo) y que por lo tanto la cantidad de alimentos que se pueden producir es limitada.

En su teoría, Malthus toma una serie de supuestos que, a priori, refutan sus “predicciones catastróficas”. El primero se refiere principalmente al crecimiento de la población de manera exponencial, mientras que señala que los alimentos crecen de manera lineal. El segundo que se relaciona con el primero, es que olvida el factor tecnológico, dado por sentado que solamente se puede producir lo que se obtiene a partir de la tierra de forma natural sin considerar, por ejemplo, métodos de fertilización, mayor cantidad de eficiencia en la asignación y creación de recursos, etc.

La historia demuestra que la profecía de Malthus no ha ocurrido y que probablemente no ocurra tal cual como lo describió. Si bien el precio de los alimentos ha aumentado por la demanda que presentan los países como China, los métodos intensivos para la cría de animales de consumo humano y la tecnología aplicada a la producción agropecuaria se han vuelto más eficientes y han acompañado el crecimiento demográfico.

Sin embargo, hoy en día se presentan otros aspectos que se basan en los catastróficos principios maltusianos. El terremoto en Chile, en Haití y en Japón y el tsunami que golpeo inmediatamente después a este ultimo país; las inundaciones poco mencionadas en Pakistán, Portugal y Australia; la desaparición del Mar Aral; la erupción de volcanes; y no olvidemos el hecho que marco la alarma a nivel mundial: el terrible tsunami que golpeo al sudeste asiático en 2006 y las olas de tsunamis provocadas por un maremoto en 2004 en toda la costa del océano indico.
¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué en los últimos 10 años hemos vivido tantas catástrofes a nivel mundial? ¿Por qué existe y qué consecuencias traen las islas de basura en los océanos?




A partir del principio del proceso de la revolución industrial hacia nuestros días el ser humano ha hecho crecer de una forma impresionante su nivel de vida. Con sus falencias y virtudes, es innegable que el capitalismo y la globalización nos han dado gran cantidad de riqueza a la humanidad y que hemos desarrollado una capacidad intelectual y tecnológica que nos sorprende diariamente.
Sin embargo dentro de este contexto de aumento poblacional y crecimiento acelerado, el ser humano se ha obsesionado con conceptos como la competitividad y la eficiencia para lograr mayor cantidad de beneficios, tanto para el individuo como para la sociedad.

Respecto a la competitividad, existen dos matices.
- Primero existe la competitividad como visión de una empresa o de un individuo. Esta competitividad no consiste en lograr un precio menor, si no mayor cantidad de beneficios por parte del oferente hacia el demandante. La excelencia en la atención, la aplicación de tecnología de punta o hasta sellos que demuestren el compromiso con el medio ambiente son formas de competitividad. En los individuos esta competitividad pasa, por ejemplo, por un mayor nivel de capacitación.
- En segundo lugar, existe la competitividad vista desde el punto de vista del costo. El objetivo es tratar de disminuir los costos, tanto fijos como variables, lo más posible para generar una disminución del precio final del bien y de esta manera ser más competitivo. Este concepto no solo se aplica a la industria, también se puede aplicar en un trabajador el cual está dispuesto a ofrecer mayor cantidad de horas de trabajo por un igual o menor salario.
Mientras que la primera competitividad se presenta como una forma de superarse a si mismo y lograr una mayor calidad en la oferta, la segunda se presenta con una actitud depredadora hacia el planeta con una actitud de “el fin justifica los medios”. Disminuir costos significa no seguir normas ambientas, reducir salarios y buscar, a su vez, que los proveedores tomen la misma actitud para disminuir los costos para que los insumos de la empresa que los compra sean más baratos. ¿Por qué entonces no se compite por calidad y si por precio? Porque el consumidor, en términos generales, compra por precio. Las clases más bajas, que son mayoría en el mundo, no compran los bienes y servicios de mayor calidad, compran los bienes más baratos para poder satisfacer la mayor cantidad de necesidades y deseos posibles y eso causa que las  empresas se vean obligadas a obsesionarse con disminuir los costos.

Por otra parte existe un concepto muy parecido a la competitividad denominado eficiencia. Eficiencia es “lograr el fin con el menor costo posible”. Bueno, queridos lectores, déjenme decirles que visto de esta manera y observando la realidad, la eficiencia de hoy en día es totalmente ineficiente.
Reducir costos, como charlamos en el concepto de competitividad, significa tomar medidas supuestamente eficientes, sin embargo esta “eficiencia” es a costo de destrucción de los recursos naturales que nos proporciona el planeta y nos estamos encargando de agotarlos, y cada ves más rápido. Yo diría que el concepto de eficiencia que se utiliza hoy en día es “lograr el fin con el menor costo de corto plazo posible”.

La obsesión por el crecimiento económico, la competitividad, la eficiencia mal interpretadas y la acumulación de capital por parte de un ser humano que se ha convertido en un depredador descontrolado de su propio planeta están causando los desastres que mencionamos anteriormente. “Homo homoni lupus” -  “El hombre es el lobo del hombre” popularizo una ves Thomas Hobbes en su obra “El Leviatán” y parece que no es el único que retrato lo que se viene. Malthus, con todas las carencias que presenta su obra basada en supuestos que no son aplicables a la realidad, predijo estas catástrofes desde la observación de la realidad.




El hombre es lobo del hombre por la competencia por el factor escaso: la tierra. Pero no la solo tierra concebida como territorio, si no vista desde el punto de los recursos que proporciona. Las guerras contra los gobiernos autoritarios de Medio Oriente en la primavera árabe o las invasiones de las potencias a Irak y Afganistán son la prueba de la competencia por la fuentes de energía que nos proporciona el planeta y demuestran que el “largo plazo” ya llego y la ineficiencia en la asignación de recursos esta dando sus “frutos”.

La corrupción, el hambre, la destrucción del planeta, la pobreza, el cáncer en la proporción que existe hoy, la depresión, la mayoría de las alergias, la desaparición de especies, las guerras son solo algunos nombres en los cuales toma forma las catástrofes malthusianas y que están causadas por la obsesión del ser humano depredador que busca su propia riqueza y es avaro frente a aquellos que están desposeídos. La cultura del mayor beneficio a costa de todo tanto en la compra de bienes más baratos como en la producción de los mismos es lo primero que hay que cambiar. Solamente tomando conciencia de a poco se puede transformar esta realidad y evitar la catástrofe que ya esta ocurriendo. Solamente una asignación de recursos realmente eficiente y que compita por calidad puede crear una producción sustentable que haga que la humanidad pueda seguir un curso de riqueza y plenitud humana basada en principios éticos y no en acumulación.

Los invito, no a cambiar sus modos de vida, pero al menos a tomar conciencia y que entre todos tratemos de hacer llegar este mensaje. Hagámoslo por las generaciones que vienen y por respeto a aquellos que ya han sido victimas de la inmensa fuerza de nuestro planeta que hasta ahora, y sin pedir nada a cambio, nos ha dado el soporte material de tanta riqueza la cual no hemos sabido aprovechar.

Si les interesa el tema, les dejo el video de una conferencia muy interesante sobre bancos, capitalismo, medio ambiente y ética. Un profundización más completa de todos estos temas.


Saludos!


Alejandro Tomás Scasserra

viernes, 7 de octubre de 2011

La Escuela Monetarista

¿Qué es la Escuela Monetarista?

If you want to see capitalism in action, go to Hong Kong”, esta frase inmortalizada por Milton Friedman en 1990 es el claro ejemplo del pensamiento monetarista de la Escuela de Chicago.

Friedman fue un economista norteamericano considerado como el padre del monetarismo moderno y hoy en día es uno de los teóricos que más influye en las políticas económicas mundiales que se adoptan.

En 1946, Friedman acepta el puesto de profesor en al Universidad de Chicago y comienza a enseñar su visión económica del mundo. Bajo su tutela forjó una generación de intelectuales llamados los “Chicago Boys”, los cuales muchos de sus miembros serian luego premios Nobel de economía. No era sorprendente: él mismo logro ese premio en 1976.




Su influencia llegó con fuerza a Chile durante el gobierno de Pinochet y fue uno de los primeros paises en ofrecerse como “laboratorio” de la doctrina friedmiana para luego contagiarse a toda Latinoamérica durante los años subsiguientes.

Pero, ¿cuales eran las ideas de Friedman? ¿Qué es el Monetarismo Moderno?

El monetarismo surgió como una respuesta a las políticas económicas de derroche llevadas a cabo luego de la crisis de 1930 bajo el nombre de New Deal. Este “Nuevo Trato” es fueron una serie de medidas basadas en las ideas de Keynes de un estado proactivo con altos déficits públicos.

La escuela monetarista está considerada dentro de la Escuela Neoclásica del pensamiento económico. Esta escuela gira alrededor del concepto de equilibrio general de la economía, esto quiere decir que cuando no existen factores distorsivos, el mercado tiende por si solo a puntos de equilibrios óptimos y a una asignación de recursos eficiente (una suerte de “Mano Invisible” smithiana”).

Como continuación de la tendencia neoclásica, el Monetarismo considera al libre mercado como la respuesta a todos los males de la economía, considerando al estado como un factor distorsivo del mercado que con sus políticas intervencionistas no hace más que alejar a ese mercado de su equilibro.

Y como su nombre lo indica, su giro alrededor del efecto monetario es su principal tema de exposición. La Escuela de Chicago considera al aumento de la base monetaria como el factor que ocasiona las crisis por su efecto desestabilizador. La emisión debe ser igual al crecimiento anual del PBI para darle al mercado el circulante que necesita para seguir creciendo y conservar la estabilidad macroeconómica. Cualquier exceso en el aumento de la base monetaria presiona la alza de precios.

El economista neoclásico Irving Fisher es conocido principalmente sobre su teoría de la influencia que tiene la tasa de inflación sobre la tasa de interés de una economía, sin embargo hoy lo citaremos para mostrar su formula llamada "Ecuación del Intercambio", la cual justifica el efecto inflacionario del aumento de la base monetaria.



Donde:
M: Es la cantidad de circulante (Base Monetaria)
V: Velocidad de circulación de ese circulante (velocidad en la cual el dinero cambia de manos)
P: Precios de los bienes ofertados en una economía
Q: Cantidad de bienes ofertados en una economía.

Esta formula nos muestra de manera grafica el efecto monetario. Supongamos un aumento de M por una decisión del gobierno de inyectar una cantidad X de liquidez monetaria en el mercado. Ese aumento de M probablemente presione sobre la demanda lo cual causa un aumento en la velocidad de circulación de ese circulante. Al ser una igualdad, el aumento de M x V se debe ver traducido en un aumento de P x Q. Sin embargo, Q tiende a ser constante porque la oferta de bienes no reacciona tan rápidamente como el aumento monetario y, además, si la economía se encuentra en su punto de pleno empleo (supuesto muy neoclásico si los hay) Q no puede aumentar más.
Conclusión: Un aumento de M, suponiendo Q constante, causa un aumento proporcional de los precios de la economía (P).

Bajo su bandera de no intervención y libre mercado la escuela monetarista profetizó que, para evitar crisis en el sistema, los gobiernos debían apartarse y tomar una serie de medidas que garanticen la estabilidad macroeconómica, entre las que se destacan:

- La ya nombrada restricción monetaria que aumente de forma proporcional al crecimiento del PBI.
- Altas tasas de interés para asegurar un instrumento de restricción monetaria y una tentación a los inversores de prestarle dinero a los bancos para hacer más posible el crédito para la inversión.
- Salarios bajos para que los inversores tengan bajos costos y sean más propensos a emprender nuevos proyectos que generen mayor rentabilidad.
- Superávit fiscal con altos impuestos y bajo gasto publico para demostrar que el gobierno no tiene una política de derroche, si no que guarda liquidez para usarla en los momentos en que la economía pueda presentar inconvenientes. Las obras públicas y las empresas que en general suelen ser estatales, debe estar en manos de privados.
- Se debe abrir los mercados con el objetivo de eliminar las distorsiones (barreras al comercio) y sacar del mercado a los productores nacionales poco eficientes.
- La moneda debe ser fuerte (apreciada) respecto de otras monedas. Este efecto se logra simplemente a través de la restricción de la masa monetaria.
- En caso de déficit comercial con el exterior, el estado debe financiarse con deuda, porque logrando estabilidad recupera el nivel de inversión, la competitividad de su sector productivo y, en el mediano plazo, recupera el superávit comercial que usa para devolver esa deuda. (clara demostración de la teoría del equilibrio)

En conclusión, el monetarismo aboga por el libre mercado y un estado poco participativo que vele por la estabilidad de la monetaria y por lo tanto economia, creando un ambiente propicio para la inversión privada.

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Su repercución en América Latina

Si repasan los puntos detallados arriba, es probable que encuentren más de un punto en común con la Argentina de la década de los 90. La escuela de Chicago apoyó lo que se llamó el Consenso de Washington, un listado de políticas económicas redactado por el economista John Williamson en el cual se aconsejaba a los países latinoamericanos las medidas que debían tomar para garantizar su crecimiento en un mundo en el cual ya no existía la Unión de las Republicas Socialistas Soviéticas y ahora era el capitalismo el que manejaba el mundo. Entre las medidas se destacaban:

- Disciplina fiscal
- Reordenamiento de las prioridades del gasto público
- Reforma Impositiva para evitar el déficit
- Liberalización de los tipos de interés
- Liberalización del tipo de cambio
- Liberalización del comercio internacional
- Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas
- Privatización
- Desregulación
- Derechos de propiedad


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Pequeña opinión

Leyendo esta publicación es fácil darse cuenta cual es la postura del autor, el cual les escribe, aunque sería mejor opinar habiendo explicado la escuela keynesiana. El monetarismo es una escuela nefasta, un refrite de pensamientos económicos formulados a finales del siglo XVIII. Las ideas de Milton Friedman son ideas de laboratorio las cuales dan resultado dentro de economías perfectas que cumplen con una serie de requisitos los cuales no se aplican en la realidad (por ejemplo, pleno empleo de los factores). El equilibrio no existe, porque en la economía los agentes de mercado, si bien se comportan de forma racional, no se comportan todos de la misma manera y producen desequilibrios permanentemente. Tampoco considera las presiones políticas, los grupos de poder y las estructuras monopólicas, dando por entendido que el libre mercado soluciona todos estos inconvenientes (es evidente que esto no ocurre).

Si quieren leer más sobre los efectos de la escuela monetarista los invito a leer (o releer) la publicación anterior llamada "La Crisis Griega". En las publicaciones sobre Inflación (Inflación I, Inflación II, Inflación III), se explican más detalladamente los efectos de la Inflación y se justifica porque la emisión monetaria no necesariamente es un factor inflacionario, si no una consecuencia de la mism; contrario al pensamiento monetarista.

Un saludo y buen fin de semana.

Alejandro Tomás Scasserra

martes, 27 de septiembre de 2011

Los Modelos Argentinos - Parte I

Una persona que entra en este Blog por primera vez y lee el titulo de esta publicación seguramente pensara que voy a poner una foto de Facundo Arana o alguno de esos galanes y que definitivamente pateo para el otro lado. Chicas no se ilusionen: iba con trampa. El verdadero titulo debería ser "Los Modelos Económicos Argentinos", definitivamente menos divertido pero mucho más educativo.

Argentina a lo largo de su historia ha tenido, a grandes rasgos, dos modelos diferentes los cuales han predominado en su política económica y ambos, como país dependiente, se enfocan fundamentalmente en su mirada al sector externo.

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La "maldición" de los recursos naturales - El modelo Agroexportador


Luego de las guerras de la independencia y de las luchas internas entre Unitarios y Federales, Argentina se encontraba en una situación muy ventajosa en miras al futuro: tenia grandes extensiones de tierra sumamente fértil para desarrollar su producción agropecuaria y convertir a Europa en su comprador.

Por esos años (finales del siglo XIX), predominaba la idea clásica ricardiana (ya vamos a hablar de esto) de las ventajas absolutas de los países. Esta corriente sostenía que habría mayor cantidad de bienes disponibles en la economía mundial si cada país se especializaba específicamente en la producción de un bien en el cual sea eficiente produciéndolo. Argentina era claramente más eficiente produciendo trigo que maquinas de vapor, así que lo que vino a partir de ahí es un poco obvio.

Se abrieron los mercados buscando importar los productos manufacturados de los países que estaban desarrollando su industria buscando que la demanda externa de bienes primarios genere empleo y superávit comercial. Sin embargo Argentina mantenía problemas desde su época de descolonización que consistía en que la tierra (factor escaso y, por lo tanto, sumamente valioso para Ricardo) estaba en manos de unos pocos hacendados. Esto generaba una desigualdad social atroz porque la fuente de trabajo más importante del país estaba dominado por latifundistas que absorbían la ganancia de la sociedad.

Este tipo de pensamiento derivó en acontecimientos muy importantes para la historia de nuestro país como por ejemplo la campaña del desierto. La tierra se volvió tan valiosa que la manera eficiente de generar más riqueza para el país era eliminando la presencia de los indios del sur.

Se fomentó la inversión extranjera, especialmente a todo lo que respecta a las redes de transporte (Inglaterra invirtió grandes cantidades de capital en la construcción de ferrocarriles que desembocaban en el puerto de Buenos Aires). Se tomaron empréstitos del exterior para la financiación de la inversión y la sustentación del modelo. También se promulgo la inmigración para el trabajo rural y de esta forma aumentar la producción agraria, sin embargo debido a la falta de oportunidades muchos inmigrantes quedaron relegados en asentamientos urbanos. A finales del siglo XIX se incorporaron los frigoríficos que  hicieron mucho más eficiente la producción de carne (antes conservada con sal), y esto potencio las exportaciones de carne vacuna.

A medida que pasaba el tiempo comenzó un proceso al cual años mas tarde Raúl Prebisch mencionó como "Deterioro de los Términos del Intercambio" que consistía básicamente en que un kilo de trigo cuesta menos que un kilo de Mercedes Benz, pero que a medida que pasa el tiempo esta relación se deteriora aun más haciendo que tenga que exportar cada vez más kilos de trigo para comprar la misma cantidad de kilos de Mercedes Benz. ¿Por qué? Porque el trigo es siempre trigo (podrás aumentar la producción o variar los métodos, pero es siempre trigo), en cambio los bienes industriales varían su precio (y su valor) por el adelanto tecnológico, la evolución del producto y el valor agregado que tienen encima.

El modelo siguió durante varios años hasta que en 1914 estallo la Primera Guerra Mundial y los países desarrollados cambiaron sus patrones de producción y consumo: comenzaron a demandar mayor alimentos y a limitar la exportación de sus productos industriales para enforcar su producción al mercado interno. La fragilidad del modelo estaba a la vista a pesar del mayor ingreso de divisas debido a la falta de bienes de importación. Cuando el conflicto bélico llegó a su fin y los países involucrados comenzaron a levantarse nuevamente, sus estructuras industriales motivadas por el frenesí de la guerra habían crecido enormemente lo cual deterioraba más los términos de intercambio. La guerra obligo a Gran Bretaña (Principal comprador de la Argentina) a priorizar a sus productores internos, este hecho causó que en Argentina se comience a mirar más a los Estados Unidos en vez de Europa, convirtiendo a los norteamericanos en los principales proveedores de materias primas.

En 1929 se produce una crisis de sobreproducción en estados unidos: la Gran Depresión fue posiblemente la peor crisis que ha sufrido el sistema capitalista desde sus orígenes. La crisis de 1929 y sus consecuencias en años posteriores terminaron de hundir el modelo. La demanda de productos agropecuarios cayó y sus precios se derrumbaron. No había nuevas tierras para conquistar, el campo dejó de ser tan rentable y los países que consideraban a la producción agraria y ganadera como su fuente de competitividad se vieron envueltos en serios problemas.

A causa de la crisis Gran Bretaña priorizó la compra de carne de los países del Commonwelth (colonias y ex colonias Británicas) y puso en jaque a la producción Argentina. En 1933 se firmó el pacto Roca-Runciman el cual era prácticamente un pedido de rodillas al gobierno ingles para que continúe comprando la producción de carne argentina a cambio de una rebaja de precios, un compromiso de parte del gobierno nacional de no aumentar sus aranceles de importación y liberaba de aranceles a varios bienes de que respondían a los intereses de Inglaterra (especialmente bienes manufacturados).

Era hora de un cambio, pero eso lo dejamos para la próxima publicación. Mientras para no desepcionarlas y ver si puedo captar mayor cantidad de publico femenino, les dejo la foto del galan. La proxima vemos si ponemos alguna para los muchachos.




Un saludo!

Alejandro Tomás Scasserra

jueves, 22 de septiembre de 2011

Una devaluación "Real" - Perdida de competitividad con Brasil.

No se que me perturba más, si la nota que salió hoy en La Nación o la cara de Dilma Rousseff.

La Nación - El Real devalúa 4% y preocupa a industriales argentinos

¿Qué es lo que preocupa a los industriles entonces? ¿Tan grave es que nuestro principal socio del Mercosur devalúe su moneda?

La publicación de hoy es para ejemplificar con los hechos concretos lo que habíamos charlado en "Crisis Financiera Mundial II". En esa publicación hicimos el siguiente comentario:

"Si miramos al Mercosur, fundamentalmente a Brasil, no hace falta más que ojear los diarios de la semana pasada. Brasil devaluó un 1% y automáticamente cayeron las reservas del BCRA y nos vimos obligados a tirar unos centavos el dólar. Dentro de nuestro superávit comercial global, Brasil representa un gran déficit, de hecho es el único país con el que tenemos un déficit comercial significativo que influye directamente sobre nuestra balanza global. Una devaluación de Brasil agrandaría el déficit y ocasionaría una tormenta de productos Brasileños mucho mas baratos en el mercado local que competirían con los encarecidos productos nacionales. Y otra vez lo mismo: cierre de empresas, desempleo, recesión, contracción del consumo, más cierre de empresas, más desempleo, más recesión, etc. "

Sigamos analizando como viene la mano, veamos la balanza comercial Argentina


Análisis del gráfico:

- En el gráfico se notan claramente unos picos que se dan una vez el año y luego caen abruptamente. Estos picos son las cosechas de Soja, que representan gran parte del superávit comercial que forma las reservas del BCRA. En los últimos 3 años, podemos observar que los picos cada vez son más bajos y que en las épocas en que  la balanza comercial se mantiene baja, cada vez alcanza un valor menor.

- Si se observa el gráfico con detenimiento, se observa que se registro un déficit en la balanza de 232 millones de USD en Agosto de 2011.

- En los pocos puntos donde se ve que la balanza comercial registra un saldo negativo, se observa que sigue una tendencia similar a la balanza comercial con Brasil.

- Si se observa la balanza comercial con Brasil durante el pico de 2011 (el más bajo) notaran que es mucho más deficitaria que durante los picos de los dos años anteriores.


Conclusiones:

Como hemos hablado en publicaciones anteriores, Argentina depende del superávit comercial para pagar la deuda y sostener el tipo de cambio. Si el Real se sigue devaluando y gana competitividad sobre el peso, es probable que se llegue a un déficit mayor con Brasil que arrastre consigo la balanza comercial global lo cual forzaría al gobierno argentino a tomar medidas de ajuste drásticas para mantener la competitividad y sostener el "modelo".


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Me gustaría leer sus interpretaciones sobre el tema.

Un saludo.

Alejandro Tomás Scasserra